Como antes dije, inicié mi actividad docente en los años 1971 a 1973 en la facultad de química de la UNAM, a esta institución ingresé debido a la invitación que me hizo la jefatura de la carrera de Q.F.B., dado que entonces, yo trabajaba en la ciudad de México para la industria farmacéutica, y posterior a esa experiencia, una vez que había regresado a mi tierra natal, reinicié mis actividades docentes para la DGECyTM en el plantel cetmar 28 de Altata, Sin., para la que llevo 25 años de servicios ininterrumpidos.
Antes de iniciar mis clases en la UNAM, intenté sin lograrlo, ingresar a la escuela nacional de ciencia biologicas del IPN de la que soy egresado.
A través de esos años de trabajar en la docencia, con jóvenes de los niveles medio superior, y superior, he logrado satisfacciones y sin sabores, que han marcado mi paso por tan noble actividad.
Entre las grandes satisfacciones que obtuve en el nivel superior, lo fué el diseñar los primeros programas de estudios y prácticas de laboratorio para la asignatura de enzimología (ciencia que estudia las enzimas).
Pero también en este nivel, viví una experiencia frustrante; al estar en el transcurso una de mis clases, explicando los tipos de reacciones químicas y velocidades de reacción, la insistente distracción que me provocaba la intervención de una de mis alumnas, la jovencita más inteligente del grupo, una señorita de origen judío, me produjo una pérdida de concentración tal que no me permitió continuar, pese a los variados intentos, terminando mi intervención solicitando al grupo una disculpa y procedí a retirarme del aula.
Fué tal el trauma que me originó esa experiencia que no pude enfrentar de nuevo éste, ni ningun otro grupo, por lo que procedí a presentar mi renuncia, propiciado también por la necesidad de ausentarme del país para asistir por tres meses a la empresa farmacéutica matriz en los estados unidos.
Con el paso del tiempo, al reiniciar mis actividades docentes tuve necesidad de enfrentar y resolver el temor a enfrentarme y hablarle a un grupo cualquiera de personas, lo que logré gracias a ajercicios de introspección y retrospección que me ayudaron a lograglo en gran medida, no totalmente, ya que todavía quedan algunas trazas de esa experiencia.
Una vez logrado rebasar esa barrera, en el transcurso de mi labor en el nivel medio superior, he vivido problemas, preocupaciones y satisfacciones comunes a todos mis compañeros de trabajo.
Esta ha sido hasta aquí y a grandes rasgos mi aventura de ser docente, aventura que afortunadamente todavía no termina.
Reciban un cordial saludo.
Ramón García Flores
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